Educamos, mirándonos a los ojos.

21 de abril de 2025

“Adultos y niños se reconocen al instante en la mirada” (Van Manen, 1991).

Cada fin de año, me gusta releer, casi de un tirón, El Principito de Antoine De Saint-Exupéry. Esa breve historia, tan ingenua como profunda, contiene pasajes inolvidables. Uno de los más conocidos es, quizás, el diálogo en el que el zorro promete regalar al niño un secreto. “—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto, que no puede ser más simple: no se ve bien sino con el corazón; lo esencial es invisible para los ojos” (2016, 67). Los padres, los maestros y los buenos amigos bien conocemos esta verdad. Es con el corazón, con nuestra capacidad de amar, que llegamos a comprender lo más íntimo, lo esencial, de un hijo, de un alumno, de un amigo, de un “otro yo”. Aquello que trasciende el alcance de nuestros sentidos.

Pero… ¿será cierto que lo esencial es invisible para los ojos?

A lo largo de la historia, poetas, escritores, teólogos, filósofos y la sabiduría popular han atribuido a los ojos la función de ventana o lámpara del corazón y del alma. Efectivamente, poco -si algo- podría captar el corazón sin la mediación de la palabra, del tacto y de la luz. Sin un oído y un ojo atentos.

Es quizás sobre esta “lámpara o ventana del alma” que reflexiona van Max Manen cuando hace notar, de manera vital y casi poética, que los maestros y los niños son capaces de leer instantáneamente en los ojos del otro lo que en ese instante realmente importa: lo que interesa, inquieta, conmueve, irrita o preocupa. Esta capacidad de reconocernos en la mirada implica ser y hacernos capaces de interpretar pensamientos, percepciones, sentimientos y deseos a partir de pequeñas señales: un gesto, un comportamiento, una actitud, el lenguaje corporal. “Adultos y niños se reconocen al instante en la mirada. Cuando el rostro y la voz se contradigan, los niños confiarán más en los ojos. ¿Por qué? Porque los niños saben intuitivamente que los ojos tienen una conexión más directa con el alma, que las palabras que salen de la boca. Los buenos maestros son como niños en este sentido.” (Van Manen, 1991, p. 179). También De Saint-Exupéry entendía que hay cosas que los adultos sólo podemos comprender cuando somos como niños. No por nada dedicó su obra a su buen amigo Leon Werth, “cuando era niño”.

Las reflexiones de van Manen me llevan a recordar tantas experiencias pedagógicas en las que un ojo atento y un intercambio de miradas significaron un antes y un después. Un pasillo, una clase, un patio y un… “¿Cómo estás? ¿Te encuentras bien? ¿Pasa algo?”. Los jóvenes, tan preocupados a menudo de que sus contenidos sean vistos y aprobados en sus redes sociales, parecen anhelar con frecuencia algo más existencial: ser realmente vistos y reconocidos por otro. Ellos mismos, no sus “posteos” (Sánchez-Rojo y Ahedo, 2020; Van de Casteele et al., 2024).

Reflexiones como las de Van Manen, y esas experiencias personales en las que cualquier padre, maestro o amigo podría reconocerse, me llevan a evocar el libro de Javier Pérez Guerrero, Educar mirando a los ojos (2022). Efectivamente, sólo se puede ayudar a crecer de verdad desde el reconocimiento genuino de la persona que tenemos delante (Polo, 2024). Y esto sólo sucede cuando miramos -cuando nos miramos- a los ojos. Aquí radica, creo, el corazón de la verdadera educación. Como en la amistad, sólo se puede mirar a los ojos a quien esté dispuesto a mirarnos también a nosotros. Aquel que se abra a una mirada recíproca, a un encuentro de miradas sincero y transformador. Educamos, sobre todo, mirándonos a los ojos.

 

Josemaría Camean Ariza

Investigador Predoctoral

chema@vhk.ee

 

Referencias

 

De Saint-Exupéry, A. (2016). El Principito. Biblioteca del Congreso de la Nación, Buenos Aires.

Pérez Guerrero, J. (2022). Educar mirando a los ojos. EUNSA, Pamplona.

Polo, L. (2024). Ayudar a crecer. Cuestiones de Filosofía de la Educación. Eunsa. Pamplona.

Sánchez-Rojo, Alberto y Ahedo, Josu. (2020). Amistad, hiperconexión y educación: un análisis conceptual a partir de Aristóteles. Educação e Pesquisa. 46. https://doi.org/10.1590/S1678-4634202046217630

Van de Casteele, M.Flamant, N.Ponnet, K.Soenens, B.Van Hees, V.,y Vansteenkiste, M. (2024). Adolescents’ mental health in the social-media era: The role of offline and online need-based experiencesJournal of Adolescence96612631https://doi.org/10.1002/jad.12286

Van Manen, M. (1991). The Tact of Teaching: The Meaning of Pedagogical Thoughtfulness. State University of New York Press