A favor de la humildad

19 de marzo de 2025

Quiero dedicar este espacio para reflexionar sobre la humildad. Desde que empecé la tesis doctoral he estado profundizando sobre esta palabra y creo haber entendido un poco mejor el importante papel que ejerce sin muchas veces darnos cuenta. Te pido que antes de seguir leyendo te pares a pensar 2 minutos y respondas a las siguientes preguntas: ¿qué entiendes por humildad? ¿cómo describirías a alguien humilde? Luego sigue leyendo y piensa si tu idea de humildad va en la misma dirección o es diferente a la que yo te comparto. Me interesa mucho tu opinión.

  1. La humildad es interior, no exterior

La humildad es, principalmente, una actitud interior. Nace del deseo profundo de vivir con coherencia. Aunque nunca lleguemos a conocernos completamente, la rectitud y la honestidad es la que dirige el obrar auténtico. Las acciones exteriores solo serán verdaderas si provienen de una decisión libre y sincera en el interior de la persona. Por este motivo, rechazar un cumplido o elogiar a otros puede parecer humildad, pero si lo hacemos para ganar aprobación, solo es una apariencia superficial.

En este sentido, podemos definir la humildad como la virtud por la que el ser humano se comprende como una persona limitada, lo que influye en sus actitudes y comportamiento hacia sí mismo y los demás.

  1. La humildad entrega, no atesora

Uno de los mayores beneficios de la humildad se manifiesta en las relaciones interpersonales. La revisión realizada por Worthington Jr. et al. (2021), por ejemplo, aúna los estudios que verifican que la humildad es precursora de virtudes prosociales como el altruismo, el perdón o la gratitud; y que la falta de humildad también correlaciona con vicios como el narcisismo, una emocionalidad defensiva o la falta de generosidad.

La persona humilde reconoce el valor que hay fuera de sí y actúa en consecuencia. El humilde hace buen uso de sus capacidades y dones porque los orienta hacia fines externos (ej.: el bienestar de la comunidad, la búsqueda de la verdad o la excelencia en un campo específico) más que internos (ej.: el honor, la propia grandeza o la alabanza personal). Cuando la persona está centrada en sí misma, por el contrario, es incapaz de descubrir esta entrega genuina, lo que incrementa la tendencia a la apariencia o al engaño.

  1. La humildad libera, no limita

Históricamente, la humildad ha sido asociada erróneamente con connotaciones negativas como la baja autoestima, la cobardía, sumisión o debilidad. Sin embargo, lejos de limitar, la humildad libera. Para Gulliford & Roberts (2018), por ejemplo, la humildad se concibe como una forma de libertad o pureza, ya que despeja las barreras internas que dificultan la conexión con los demás y con valores más elevados. Con barreras internas se refieren a las diversas manifestaciones de su vicio opuesto, la soberbia, y a otros de su familia, predominando la arrogancia y la vanidad.

Desde esta libertad interior, el humilde puede reconocer sus fortalezas y debilidades, y también aprender de los demás para avanzar moralmente. Por eso dice Snow (1995) que la humildad facilita el desarrollo de otras virtudes del carácter y empodera al individuo para un aprendizaje continuo, promoviendo el esfuerzo por mejorar.

Esta libertad también se manifiesta en que el humilde no busca una reputación ni depender de la validación ajena. No necesita defender constantemente su valor ante los demás. Este desprendimiento fomenta un equilibrio emocional superior, contrario a la inestabilidad que caracteriza a las actitudes egocéntricas o narcisistas (Peterson & Seligman, 2004).

Finalmente, la humildad abre la mente y el corazón a la búsqueda de la verdad y al asombro por la realidad. Esta apertura permite captar detalles y significados profundos, promoviendo la verdadera sabiduría.

  1. La humildad es fermento, no fruto

La humildad es una actitud interior que nos acerca a la verdad y nos motiva a trabajar por el bienestar común. En lugar de ser una limitación, es una fuerza que nos libera y nos ayuda a crecer. Además, actúa de modo indirecto para favorecer otras virtudes. Por todo ello, considero que la humildad es la base de una vida plena y virtuosa.

Así lo expresa Wright (2019), diciendo que la humildad proporciona el “posicionamiento psicológico correcto” frente a los demás y el mundo: “limpia” las influencias negativas y permite así que “florezcan” todas las demás virtudes. Desde esta perspectiva, la humildad es el fermento que prepara el terreno para el desarrollo de otras virtudes; es el cimiento sobre el que se edifica el edificio de nuestra vida.

¿Qué opinas de estas ideas sobre la humildad? ¿Coinciden con tus ideas del concepto?

Alicia Encío Avello

alicia.encio@unir.net

Investigadora predoctoral

Referencias bibliográficas

Gulliford, L., & Roberts, R. C. (2018). Exploring the “unity” of the virtues: The case of an allocentric quintet. Theory & Psychology, 28(2), 208–226. https://doi.org/10.1177/0959354317751666

Peterson, C., & Seligman, M. E. P. (2004). Humility and modesty. In Character Strengths and Virtues: A Handbook and Classification (pp. 461–475). American Psychological Association and Oxford University Press.

Snow, N. E. (1995). Humility. The Journal of Value Inquiry, 29(2), 203–216. https://doi.org/10.1007/BF01079834

Worthington Jr., E. L., Goldstein, L., Hammock, B., Griffin, B. J., Garthe, R. C., Lavelock, C., Davis, D. E., Hook, J. N., & Van Tongeren, D. R. (2021). Humility: A Qualitative Review. In C. R. Snyder, S. J. Lopez, L. M. Edwards, & S. C. Marques (Eds.), The Oxford handbook of positive psychology (3rd ed., pp. 643–657). Oxford University Press.

Wright, J. C. (Ed.). (2019). Humility as a Foundational Virtue. In Humility (pp. 146–174). Oxford University Press. https://doi.org/10.1093/oso/9780190864873.003.0007