Como docente universitaria he vivido la llegada de la Inteligencia Artificial (IA) a las aulas hace poco más de dos años. Reconozco mi incredulidad inicial, conversando con unos colegas del área de las telecomunicaciones, que respondían con un rotundo “sí” a mi pregunta “¿pero creéis que esto tendrá desarrollo para el público de a pie?”. Hoy, usando la IA en el aula, tratando de que mi alumnado haga un buen uso de ella, casi me avergüenzo de esa pregunta.
Podríamos abordar muchas cuestiones en torno a la IA y al uso que hacemos de ella, en esta ocasión vamos a reflexionar sobre dos cuestiones, por un lado, ¿qué posibilidades ofrece la Inteligencia Artificial para la Educación del Carácter? Y, por otro lado, ¿qué ofrece la Educación del Carácter para procurar un mejor uso de la Inteligencia Artificial por parte del alumnado?
En relación a la primera cuestión, cabe mencionar que la IA está transformando la educación en todos sus niveles, incluyendo la formación del carácter, ofreciendo posibilidades para enseñar virtudes y promover la reflexión ética a través de ejemplos. Estudios recientes (Han, 2024) destacan que los modelos basados en IA pueden simular escenarios éticos complejos, proporcionando al estudiantado oportunidades originales pero realistas para practicar la deliberación, segundo acto de la razón práctica (Tomás de Aquino, 2001), antecedente directo de la toma de decisiones y de la puesta en práctica. Con las instrucciones o prompts adecuados, la IA puede ofrecer retroalimentación que refuerce virtudes como la empatía o la justicia, o habilidades como el autocontrol, personalizando así la experiencia.
En referencia a la segunda pregunta, querría apuntar brevemente que, por la conocida Ley del mínimo esfuerzo, el ser humano tenderá a elegir aquella opción que suponga un menor gasto de energía, lo cual puede llevarnos a hacer un uso inadecuado (impulsivo, poco planificado) de la IA, inadecuado en el sentido de que me prive de aprendizajes de utilidad para el futuro, suponiendo un “atajo” en el presente, pero limitándome en el aprendizaje para el futuro. En respuesta a esta tendencia que podríamos decir natural en la persona, propongo fomentar el pensamiento crítico como medida para la autorregulación en el uso de la IA (González, Valero y González-Martín, 2022).
Vemos, por tanto, que la IA estaría abriendo un abanico de oportunidades para enriquecer la formación en virtudes, sin embargo, debemos tener presentes tres precauciones. La primera de ellas inherente a la conducta humana, pues ya hemos comentado la necesidad de educar en alguna estrategia de control para hacer un uso de la IA que no boicotee nuestros propósitos más complejos y menos inmediatos. La segunda referida al diseño de la IA, pues pueden incluir sesgos en los datos proporcionados para su entrenamiento, influyendo esto en los ejemplos que presente, limitando su relevancia cultural o promoviendo estereotipos. La tercera estaría relacionada con la propia naturaleza de la educación del carácter, para el enfoque neoaristotélico del aprendizaje de las virtudes, es fundamental la acción de la comunidad, el modelado, para este propósito (Kristjánsson, 2015); no podría, por tanto, separarse la presencia humana de esta formación para garantizar que las herramientas tecnológicas contribuyan al florecimiento.
Podríamos concluir que tanto la IA como la Educación del Carácter pueden convivir y enriquecerse mutuamente, tomando en consideración algunas precauciones apuntadas; sin embargo, la opinión del profesorado universitario se muestra dividida entre quienes abogan por perseguir y prohibir el uso de la IA y quienes promueven su integración. Retomando la cuestión inicial, veo oportuno responder a la pregunta de si la IA es una visita incómoda. Parece que ni la IA es visita, ya que ha venido para quedarse, ni tiene por qué ser incómoda, todo cambio supone un reto de adaptación, pero con humildad y con una mentalidad abierta, conseguiremos acomodarle. ¿Cómo te hace sentir este texto? ¿Despierta resistencias o intuyes posibilidades? Si ya trabajas haciendo equipo con la IA, me gustaría conocer cómo es la experiencia.
- Gonzálvez, V., Valero, A. y González-Martín, M.R. (2022). El pensamiento crítico en las redes sociales. Una propuesta teórica para la educación cívica en entornos digitales. Estudios sobre educación. 42, pp. 35-54. DOI: 10.15581/004.42.002
- Han, H. Why do we need to employ exemplars in moral education? Insights from recent advances in research on artificial intelligence. Ethics & Behavior [Online early Access]. DOI: 10.1080/10508422.2024.2347661. Publicado online: 3 de mayo de 2024. https://www.tandfonline.com/doi/abs/10.1080/10508422.2024.2347661 (consultado 26 de diciembre de 2024).
- Kristjánsson, K. (2015). Aristotelian Character Education. Routledge.